22 de julio de 2009

¡Loca por volver!


Hace unos cuantos meses, estando inmersa en un viaje que había comenzado acompañada (por aquel entonces pensaba que iba de la mano de la mejor compañía.. ¡Qué ilusa...!), de repente, me encontré perdida, en la Luna, sola y sin saber cómo volver a la Tierra otra vez. (Pincha aquí si lo quieres leer también).

Pensaba que era el fin del mundo. ¡Al menos, de mi mundo! Todos sabéis qué se siente en un momento así...

Hoy ha pasado el tiempo, casualmente (ahora que lo pienso), diez meses exactos. Y no, mi mundo no se ha acabado. Simplemente, hay una persona que ya no forma parte de mi vida. O mejor dicho, de mi día a día. Porque, yo soy de las que opina que los amores nunca dejan de formar parte de nuestra vida y por eso no deben olvidarse, pues en algún momento, te aportaron mil momentos de felicidad. Simplemente, hay que guardarlos en algún rincón del corazón y dejarlos ahí hasta que recordarlos no te duela.

Esta lunática parece que, casi sin saber cómo, ha logrado volver a la Tierra, donde parece que va encontrando, de nuevo y poco a poco, la tranquilidad y la paz interior, después de muchos llantos y muchos días tristes.

A pesar de todo, sigo creyendo en el amor. Y confío en que la vida me brindará la oportunidad de disfrutarlo como sé que me merezco. Y si eso no ocurre (porque no siempre ocurre), pues nada.. En la Tierra no se está tan mal. Es solo cuestión de actitud. Uno se va adaptando a las circunstancias (¡Qué remedio..!). Aunque, eso sí, no negaré que me encantaría volver a la Luna y que esta vez el viaje no sea tan desastroso.

Hace un par de días se cumplían cuarenta años desde que el hombre pisara la luna por primera vez. Bueno, por primera vez y por última.

Montones de dinero, tiempo y tecnología fueron necesarios para que lo consiguiera.

¡Qué tontos! Si supieran que lo único que hace falta para ir a la luna es...

... ¡ENAMORARSE!...

13 de mayo de 2009

¿Café?


-¿Vienes a tomar café? -preguntó María.

-No, gracias, no tomo café - contestó Rafa. Tan escueta y rápida fue su respuesta que María no atisbó opción alguna para propiciar el encuentro. Al menos, no en ese momento.

(...Horas más tarde...)

-¿Te apatece tomar algo? - volvió a preguntar María, no cesando en su interés de compartir un rato de conversación con Rafa.

- Sí, venga -sin duda Rafa era parco en palabras...

(..Ya en el bar, lo primero que sabiamente dijo María fue lo siguiente...)


-¡Rafa, a ver si espabilas! Cuando alguien te pregunta si quieres tomar café. NO ES POR EL CAFÉ. Es porque, simplemente, QUIERE ESTAR CONTIGO...

19 de abril de 2009

Viceversa

Tengo miedo de verte

necesidad de verte

esperanza de verte

desazones de verte

tengo ganas de hallarte

preocupación de hallarte

certidumbre de hallarte

pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte

alegría de oírte

buena suerte de oírte

y temores de oírte

o sea

resumiendo

estoy jodido

y radiante

quizá más lo primero

que lo segundo

y también

viceversa.
(Mario Benedetti)

8 de abril de 2009

El Scrabble del amor


"¡Hay tantas formas de decirlo! ¿Quién no ha jugado alguna vez al scrabble? ¿Quién no ha jugado a tener palabras sin sentido para el resto de la gente y que, sin embargo, para dos personas tienen todo el sentido del mundo? Cómo echo de menos jugar al scrabble contigo!"

Este pequeño párrafo lo escribí hace meses. Cuando el dolor de la herida recién hecha era tremendo. Es un párrafo que, a primera vista, puede parecer no encerrar demasiado, pero qué va, encerraba la cantidad de sentimientos y emociones que en ese momento de mi vida inundaban mi corazón, así que lo encerraba todo...

Hoy, releyendo las cosas que escribo y que, a veces, ahí se quedan, esperando el momento en que me apetezca enseñárselas a alguien, me di cuenta de algo. Me di cuenta de que si hoy me pusiera a escribir de nuevo el mismo párrafo, no lo escribiría igual. Porque me di cuenta que una parte de mi ya no lo siente igual.

No sé si sabría explicarlo.

Al principio, sentía la necesidad imperiosa de no dejar nunca de pronunciar en silencio esas palabras especiales nuestras; tal vez por eso su dulce voz también resonaba incesante en mi interior. Si no las callaba para siempre, el hecho de que nuestras vidas tomaran rumbos diferentes no sería real. ¡Qué absurda creencia! Pero los corazones se agarran a clavos ardiendo cuando están recién partíos... Gritos desesperados. Gritos ahogados en los silencios del alma.

Hoy, al ver impresas en la imagen esas letras que antes tenían todo el sentido del mundo, me quedé un poco "out" porque, por un momento, me costó recordar el significado de cada inicial. Mi mente sólo tardó un instante en volver a recordar qué palabra se escondía detrás de cada letra, sí, pero hace algunos meses eso no me hubiera pasado jamás. Y eso, aunque parezca una tontería, para mi no lo es.

Significa algo y para mi tiene mucho sentido. Significa que ni mi mente, ni mi corazón, ni mi alma están ya tan apegados a él, tan dependientes de él. Significa que cada vez siento menos el "¡sin ti, ¿para qué?!" y mucho más el "¡conmigo y sin ti, también puedo ser feliz, claro!". Significa que no voy a dejar de sonreír porque ya no sea ni esté porque, afortunadamente, hay otras personas que sí son y están. Significa que es absurdo mirar atrás (con la tortícolis que eso da...) habiendo tantas cosas delante.

Así que sí, si hoy volviera a escribir este párrafo, lo escribiría diferente:

“¡Hay tantas formas de decirlo! ¿Quién no ha jugado alguna vez al scrabble? ¿Quién no ha jugado a tener palabras sin sentido para el resto de la gente y que, sin embargo, para dos personas tienen todo el sentido del mundo? A veces, echo de menos jugar al scrabble.”

Sólo he cambiado la última frase. Quizá puede parecer que no es un gran cambio. Pero sí lo es. Porque más que un cambio en las palabras es un cambio en el sentido, un cambio en la intención.

Tener ese lenguaje que sólo dos entienden es algo maravilloso pues, lógicamente, encierra mucho más que unas simples letras o palabras (o al menos, debería). Por eso, a veces, lo echo de menos. Pero lo que ya no echo tan de menos es que sea con él.

Cada día tengo más claro que aquí “el tren de tu vida”, sobre todo, lo perdió él al dejarme escapar por no atreverse a ser feliz. Entender tan absurdo sin sentido me costó mucho trabajo y muchas lágrimas también.

Hace ya algún tiempo que dejé de agarrarme a la improbable esperanza de que quién sabe si la vida nos tiene preparada la sorpresa de juntarnos algún día. ¡Sería demasiado estúpido por mi parte hacerlo! Por eso no pienso dejar de subir gente a mi tren y subir yo en otros trenes.

Así que ya no siento esa necesidad irrefrenable de pronunciar nuestras palabras, ni su voz resuena sin descanso en mi interior. Es más, ya no tienen el sentido que tenían, pues empezaron a perderlo justo en el momento en que todo se convertía en “punto y final”.

Y ya, ni siquiera me apetece pronunciarlas...

23 de marzo de 2009

Quisiera ser






Quisiera ser...

luz de luna... para disfrutar de la magia de algunas penumbras.

silencio... para que me busques cuando el ruido te aturda demasiado.

amanecer... para empezar el día siempre con nuevas energías.

luz... para alumbrar a los que se pierden por el camino.

noche... para poder mirar siempre la luna.

vida... para llenar de entusiasmo los corazones que más lo necesiten.

lágrima... para recorrer el camino que va de tu mirada a tu corazón.

sonrisa... para dibujar en tu cara un instante de felicidad.

amor... para contagiar a todo el mundo de la esencia de la vida.


Confío en que mañana será otro día pero, hoy..


.. Hoy lo que más quisiera ser es el ojo que siempre ve el vaso medio lleno...



17 de marzo de 2009

Detener el tiempo en un momento


Sigamos hablando del tiempo... “Se acerca una borrasca que va a terminar con estos días tan buenos que nos ha traído el anticiclón, los termómetros van a verse reducidos en un mínimo de 6 grados y, de nuevo, habrá fuertes lluvias...”

No, no, tranquilos, que no es a la meteorología a lo que me refería, sino al tiempo en sí, al tiempo del que hablé en mi último post. Cualquiera pensaría que soy relojera de profesión, tanto hablar del tiempo, tanto hablar del tiempo... Pero no, no lo soy. De hecho, apenas uso reloj de mano desde que los móviles llegaron a nuestra vida cotidiana.

Bueno, a lo que voy que se me difuminan las ideas... El tiempo.

Sí, sí, ya sé que el tiempo es una magnitud física creada por el hombre y todas esas cosas pero... ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si pudieras detener el tiempo para siempre en algún momento? ¿Si querrías que eso pasase? Podría ser maravilloso pero también podría ser lo más horrible que a uno pudiera pasarle.

Imagínate que cuando alguien decidiera detener el tiempo en algún momento de su vida, a su vez e irremediablemente, el momento del resto del mundo también se detuviera, sin posibilidad de hacer nada por evitarlo.

Imagínate que el tiempo se detuviera justo cuando tienes un orgasmo, mira qué alegría, jajaja..., o justo cuando estás partido de risa porque alguien te contó algo muy gracioso, qué divertido, ¿no? Pero, y si se detiene justo cuando te acabas de partir un brazo por culpa de una mala caída, qué dolor, ¿no?, o justo se detiene durante una pesadilla mientras estás durmiendo y resulta que tu vida se queda atrapada en una pesadilla eterna, qué miedo ¿no?, o justo cuando estás tumbada tomando el sol, y entonces una de dos: o qué aburrimiento, o qué insolación, ¿no?

Aunque a veces deseé detener el tiempo en algún momento de mi vida, en realidad creo que ni para lo bueno ni para lo malo me gustaría hacerlo.

Si ese instante coincidiera con un momento triste, doloroso, difícil, en definitiva, negativo, seguramente sería demasiado agónico tenerlo que vivir y revivir eternamente.

Y si coincidiera con un momento alegre, placentero, positivo, en definitiva, feliz, seguramente el vivir siempre el mismo momento feliz acabaría por perder buena parte de su encanto; aunque a priori pueda parecer absurdo, quizá acabaría por dejar de parecernos un momento feliz y pasaríamos a percibirlo hasta como un momento anodino, ya por aburrimiento, por haberlo vivido tantas veces.

Según esa teoría del desencanto para las cosas positivas, de la misma forma entonces, los momentos negativos, quizá en ver de ser demasiado agónicos, pasarían a ser también anodinos pues los habríamos sufrido tantas veces que ya ni nos afectarían.

Así que esto me lleva a pensar que si, realmente, un día el tiempo se detuviera, estuviéramos haciendo lo que estuviéramos haciendo, yo creo que lo que básicamente sucedería sería que nuestras vidas se convertirían en una eterna “anodinedad” (esta palabra fijo que no existe, jajaajja, pero no se me ocurre ahora mismo ningún sinónimo y seguro que me habéis entendido). Una vida (vida = momento detenido) aburrida, una vida sin pena ni gloria.

Así que mejor será dejarse de tanta hipótesis de “qué pasaría si...” porque, afortunadamente, es algo que es imposible que suceda y además, ni siquiera sé si me expliqué bien o acabé haciéndome un lío y montándome una paranoia surrealista en la cabeza. ¿Me la habrá provocado el aburrimiento...?

****

Inspirado en un post que Stella (http://stellaval.blogspot.com/2009/03/si-el-tiempo.html) publicó sobre el reloj del Big Ben, que dejaba de funcionar para limpiarlo y mejorarlo y le llevó a plantearse ¿qué pasaría si el tiempo se detuviera en el mundo?

13 de marzo de 2009

¿El tiempo cura las heridas?


Hace poco, leyendo uno de los blogs que suelo leer, hablaban de si el tiempo cura las heridas. Leer ese post me hizo reflexionar sobre ello y me ha parecido tan interesante la cuestión, que he querido hablar de ello aquí también.

Ella pensaba que no. Pero yo pienso que sí lo hace o, al menos, quiero creer que estoy en lo cierto. Puede que sea algo psicológico, que creer que es verdad nos ayuda a que, realmente, esas heridas se vayan curando poco a poco. En cualquier caso, sea verdad o sugestión, si nos ayuda a dejar de sufrir por ello.. ¡bien está!

Yo creo que el tiempo sí va curando las heridas poco a poco porque el paso del mismo hace posible que el dolor se vaya suavizando y que se afronten realmente las cosas que nos suceden o, al menos, que vayamos aprendiendo a vivir con ellas en estado de paz si es que han sido demasiado traumáticas. Y eso no significa que se tengan que olvidar las cosas o que se tenga que olvidar a esas personas que una vez formaron parte de nuestra vida. No significa que la cicatriz de una herida deba desaparecer.

Una herida siempre deja su huella a través de las cicatrices. Nos pasa en las heridas que nos hacemos en el cuerpo, no iba a dejar de pasar con las heridas del alma y el corazón... Pero sí que es cierto que, con el paso del tiempo, al igual que con las heridas físicas, esas cicatrices cada vez se van igualando más al tono de nuestra piel (al tono de nuestro corazón), y entonces cada vez nos acordamos menos de ellas porque nos molestan menos.

Hasta que llega un día en que caemos en la cuenta de que hace semanas que no somos conscientes de nuestra cicatriz porque, simplemente, dejó de dolernos, aunque no haya desaparecido. Entonces nos damos cuenta que por nuestra ventana entra mucha más luz de la que creíamos y que nuestra habitación está inundada de claridad. Y que, probablemente, siempre lo estuvo y, simplemente, el problema era que teníamos los ojos cerrados y por eso sólo había oscuridad.

Y eso, de alguna manera es que se curen las heridas, ¿no? Al menos yo prefiero pensar así. La vida es corta para sufrir pensando lo contrario. ¡No merece la pena!

25 de febrero de 2009

Sólo Tal Vez

De nuevo, hacía tiempo que no escribía nada aquí. Tanto, que me ha costado un buen rato dar con la contraseña de acceso, que ni me acordaba, jajaja..
Necesitaba un poco de aire, desconectar (bueno, seguir desconectando, porque esto mismo dije cuando escribí por última vez en noviembre) un poco para poder intentar salir del remolino en el que me sentía tan atrapada y, de camino, poder ver las cosas con algo más de perspectiva. Porque tanto stress emocional me tenía agotada.

Pero hoy me han vuelto las ganas de escribir, las ganas de dejar fluir la tinta y que mis sentimientos se conviertan en palabras. Y el motivo es bien sencillo. Después de más de cuatro meses te he vuelto a ver.

No fue algo casual. Sabía que te iba a ver varios días antes. Dudaba si sería buena idea o no. ¿Por qué ir, sabiendo que probablemente me volvería a casa con los ánimos por los suelos? Así que, por momentos, pensaba ser una masoquista de los pies a la cabeza. Después pensaba en que no sólo era una situación a la que tarde o temprano sabía que me iba a tener que enfrentar sino que, en el fondo, quería hacerlo ya, pues necesitaba ver cómo reaccionaba. Esto era una prueba de fuego de la que quería ver si salía completamente chamuscada o sólo con algunas ampollas sin apenas importancia.

Y así lo hice, llegó el día y volví a verte. Lo que son las casualidades... nada más plantar un pie fuera del coche, me encontré contigo. Desde luego, el destino apenas me dio tiempo para tomar una buena bocanada de aire y respirar bien hondo antes de pisar la arena del tendido para coger el toro por los cuernos.

Aquella noche fue un constante ir y venir de sentimientos y pensamientos en mi interior. Me costaba evitar que las mariposas de mi barriga revolotearan inquietas cada vez que nuestras miradas se cruzaban entre el bullicio. Cada palabra que pronunciabas pasaba por mis oídos y desde allí se iba directa al corazón, incluso aunque fueran en dirección prohibida.

Aún así, consciente de la situación, esta vez la racionalidad que me caracteriza actuaba a mi favor. Y me sugestioné de tal manera que me autoconvencí lo suficiente como para pensar que mi cuerpo estaba recubierto de una gruesa capa de aceite gracias a la cual podía seguir sintiéndome entera y no dejar que mi piel acabara hecha jirones.

Pero el corazón no es de piedra y, a veces, no siempre aguanta todo lo que le echen encima. El viento y el agua las modifican y transforman cuando erosionan las rocas. ¿Así que por qué las palabras mágicas ("Si tú me dices ven, lo dejo todo..."), esas que siempre deseé escuchar, esas tras las que siempre se escondió la esperanza de un mundo feliz para los dos, no iban a hacer menos con mi corazón de lo que el viento y el agua hacen con las rocas?

De repente, volví a sentirme vulnerable. Tenerte enfrente preguntándome si sigo sintiendo lo mismo por ti que hace unos meses... ¡Es difícil no sentirse vulnerable ante algo así! Porque, en el fondo, la respuesta aún suena rotunda en mi interior...

¿Qué crees, que tú eras el único que estaba ansioso por volver a vernos? ¿Qué crees, que eras el único que deseaba decir mil cosas? ¿Qué crees, que eras el único que sentía que le quemaba por dentro el fuego de esa pasión añorada y se moría por volver a disfrutar de ese dulce y loco placer? ¿Qué crees, que eras el único al que le apetecía dejarse llevar?

¡Porque, por supuesto, que no eras el único! La única diferencia es que yo intento ser coherente. Hay que pensar un poco antes de hacer las cosas y hay que pensar también en las consecuencias. Tú decidiste poner el punto y final y a mi no me quedó más remedio que aceptarlo. Y Dios sabe que me está costando muchas lágrimas asumirlo de verdad, superarlo para poder seguir avanzando. Pero lo estoy haciendo y cada día doy un paso más. Así que lo único que consigues con esto es “terremotear” mi corazón en balde. ¡Y eso no te lo voy a consentir!

Yo sé que cada vez que vuelves a verme, tu corazón se revoluciona tanto que apenas lo puedes controlar. Y entonces te vuelven a inundar las ganas de llevarme contigo a la luna para siempre y vuelves a pensar que quizá no será tan complicado como crees. Pero también sé que esas ganas se desvanecen cuando, al día siguiente, lo vuelves a meditar en frío, y te das cuentas de que quizá haya demasiadas cosas que nos lo ponen extremadamente difícil. Y, al final, todos tus miedos y cobardías siempre acaban siendo más poderosos y terminan tiñendo de negro todas tus ganas de ponerte la vida por montera, todas tus ilusiones de empezar a bailar conmigo bajo la lluvia en vez de seguir esperando eternamente que pase la tormenta.

Así que, ¿de qué sirve que bombardees mi corazón con falsas ilusiones si, en el fondo, los dos sabemos que esta historia siempre tendrá el mismo triste final? El mismo que tuvo hace meses.

A pesar de todo esto, no volví a casa hecha un trapo como temía. Debería confiar un poco más en mi, soy más fuerte de lo que pensaba...

Lo que me hizo sentir incómoda esa noche, no tardé en hablarlo contigo. Me diste toda la razón del mundo y me pediste disculpas. Todo estaba claro, así que todo estaba bien.

Tal vez esto pudiera ser el primer paso para que, al menos, podamos seguir siendo amigos, como tantas veces me has dicho que deseas y necesitas y tantas otras yo te había dicho que no me sentía con fuerzas de conseguirlo.

Pero sólo tal vez...


20 de noviembre de 2008

Poquito a poco





Hace bastante que no escribía. Perdondad mi ausencia...

Pero es que necesitaba retirarme un poco de este blog algún tiempo para poder remontar un poco el vuelo. Para intentar recuperar el equilibrio un poco más fácilmente. Pues, aunque de forma un tanto inconsciente, vomitar aquí mis sentimientos me impedía en cierto modo no poder dejar de estar pendiente de ellos constantemente. Y reconozco que eso no me estaba ayudando demasiado...

Ha pasado casi un mes desde que no escribo. Y casi dos desde que él ya no forma parte de mi vida. Sorprendentemente para mi, este mes se me ha pasado mucho más rápido que el anterior. Así que eso es buena señal. Y me alegra que así sea.

Por supuesto, no voy a decir que ya no estoy enamorada de él, que ya nunca pienso en él o que no me acuerdo de momentos vividos con él, porque estaría mintiendo vilmente. Me acuerdo mucho de él y lo extraño, no negaré que tengo mis momentos bajos, pero sí que es verdad que ahora tengo menos momentos bajos y que mi actitud ante la situación va cambiando poquito a poco. Ya me voy encontrando mejorcita.

Supongo que cada día soy más consciente de que lo nuestro fue algo que no pudo salir adelante y que, bueno, que no hay que darle más vueltas; por mi parte no quedó nada por hacer ni por intentar; así que no merece la pena, ni seguir torturándome pensando en un porqué, ni dejar anclada mi mirada hacia atrás, pues eso no me llevaría a nada bueno.

A pesar de que echo de menos cuando jugábamos al scrabble del amor (ya os explicaré otro día qué es eso...), a pesar de que me sigue costando acostumbrarme a la ausencia de sus "te quiero", de sus besos y sus abrazos, de sus miradas, en definitiva, a su ausencia, cada día voy teniendo más claro que he de mirar hacia adelante, donde hay muchas otras cosas que mirar y de las que disfrutar, donde hay muchas otras personas a las que mirar y de las que disfrutar. Pero bueno, poquito a poco que Roma no se levantó en un día, no?
¡Que paseis buen día!

23 de octubre de 2008

Un Mes


Un mes que no te veo y se me ilumina el alma.
Un mes que no me pierdo en tu sonrisa.
Un mes que no navego en el mar de tu mirada.
Un mes que no siento el calor de tus brazos.
Un mes que los latidos de nuestros corazones no van al unísono.
Un mes que no te encuentro en la suavidad de tu piel.
Un mes que no paseamos por las nubes.
Un mes que no saboreo tus dulces besos.
Un mes que no revolotean contentas las mariposas de mi estómago.
Un mes que no me susurras un "te quiero" supirándome al oído.
Un mes que no me embriago de tu aroma.
Un mes que no me siento tu princesa.
Un mes sin ti.
Un mes caminando sola.
Así es la vida,
no habrá más remedio que seguir caminando...

8 de octubre de 2008

AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


¡Lo necesitaba!
Gritar
...
sólo
GRITARRRRRRRRRR
....

6 de octubre de 2008

De la luna a la tierra,por favor


Van pasando los días y cada día soy más consciente de que no voy a tener más remedio que cogerlo...
¿Alguien sabe dónde se coge el cohete Luna-La Tierra?
Intenté volver a pie pero... ¡está tan lejos...! Y no sé volver sola.
Con lo bien que podía haber estado yo allí, joder, ahora...a volver a ser terrícola, eahhh... (¡me apetece tan poco...!)
¿Cómo vuelven los lunáticos a la tierra?
Con lo fácil que es llegar, lo difícil que es irse, Dios Mío!!
¡Aunque confío en mi! Aunque me cueste, no pienso perderme y, por supuesto, pienso volverrrrrr!

4 de octubre de 2008

¿tan raro es esto que pienso?


Quisiera saber si esto vosotros lo veis raro y yo tengo un cocepto de la amistad erróneo...


Se supone que la amistad también consiste en poder no contarle algo tuyo a un amigo (por el motivo que sea, da igual) sin que ello suponga un problema, sin que ello pueda deteriorar la amistad.
Siempre creí que la amistad era poder tener la suficiente confianza como para poder hacer eso sin que la otra persona se distancie o se enfade por no compartir un "secreto/intimidad o como quieras llamarlo" con ella, no?


Como si no tuviera suficiente encima, ahora tener que estar preocupada por sentir que una amiga se está distanciando cada vez más de mi porque sabe que la he mantenido al margen de ciertas cosas que me han pasado en los últimos meses.
Parece que uno no tuviera derecho de contar o no a los demás lo que le apetezca o sea capaz de contar, no...? Al fin y al cabo, todos tenemos nuestros secretos, no?

Desde luego, es lo último que me quedaba por ver, joder!

30 de septiembre de 2008

Una Eternidad


Una eternidad es lo que me parece que hace que te conozco.

Una eternidad es lo que me pasaría entre tus brazos.

Una eternidad es lo que estaría disfrutándote.

Una eternidad es lo que desearía haber vivido junto a ti.

Una eternidad es lo que me parecen los minutos que no pasan, se arrastran.

Una eternidad es lo que siento que tardaré en olvidarte.

29 de septiembre de 2008

Empezamos...

Siempre me ha gustado escribir. Desde que era pequeña siempre ha sido el medio con el que mejor soy capaz de expresar mis sentimientos, así que siempre lo he concebido como una ventana de desahogo del alma.
Toda mi vida, he escrito para mi, a veces en papeles sueltos, a veces (las menos) en diarios, así que, cuando descubrí lo que era la blogosfera rápidamente quedé fascinada. De hecho, hace casi dos años que tengo un blog. Y me encanta escribir en él. Compartir con gente que, en su mayoría, no conozco, sentimientos,opiniones, experiencias.... He hecho buenos amigos en la blogsfera.
Quizá te preguntes entonces el porqué de otro blog, que nada tiene que ver con el que ya tengo... La respuesta es bien sencilla. De un tiempo para acá, siento que mi libertad de expresión está un poco mermada. No porque en mi blog no pueda decir lo que me dé la gana, que por supuesto que puedo! (que para eso es mío!), sino porque yo siempre he sido un tanto reservada a la hora de mostrar mis sentimientos, mis inquietudes, mis estados de ánimo... a los demás, y resulta que mi blog lo lee alguna gente que me conoce personalmente, y que no me hace mucha gracia que sepan ciertas cosas de mi vida pues, últimamente, mi blog es más intimista de lo que ha venido siendo hasta ahora.
Aquí no me importa decirlo. Así es. Recientemente, mi corazón ha sufrido un bigbang en toda regla. Entre las consecuencias de mis últimas vivencias, está la de que me apetece escribir sobre cosas (sentimientos, emociones, ánimos) que lo cierto y verdad no me apetece demasiado compartir con primos, tías y alguna amiga que no sabe de la misa la mitad de los últimos meses de mi vida.
He ahí el motivo de crear un nuevo blog en el que sólo entrarán los conocidos que a mi me apetezca que entren y los desconocidos que, navegando por la blogosfera, dén con esto casualmente. No pretendo tener una gran audiencia (ni siquiera tengo gran audiencia en mi blog de siempre...), sólo escribir sobre lo que me apetezca sin sentirme cohibida para expresar todo aquello que pasa por mi mente y mi corazón.
Por supuesto, mi otro blog no lo abandonaré ni lo cerraré. Digamos que, simplemente, voy a llevar una especie de doble vida bloguera...
Buenas noches.