
Sigamos hablando del tiempo... “Se acerca una borrasca que va a terminar con estos días tan buenos que nos ha traído el anticiclón, los termómetros van a verse reducidos en un mínimo de 6 grados y, de nuevo, habrá fuertes lluvias...”
No, no, tranquilos, que no es a la meteorología a lo que me refería, sino al tiempo en sí, al tiempo del que hablé en mi último post. Cualquiera pensaría que soy relojera de profesión, tanto hablar del tiempo, tanto hablar del tiempo... Pero no, no lo soy. De hecho, apenas uso reloj de mano desde que los móviles llegaron a nuestra vida cotidiana.
Bueno, a lo que voy que se me difuminan las ideas... El tiempo.
Sí, sí, ya sé que el tiempo es una magnitud física creada por el hombre y todas esas cosas pero... ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si pudieras detener el tiempo para siempre en algún momento? ¿Si querrías que eso pasase? Podría ser maravilloso pero también podría ser lo más horrible que a uno pudiera pasarle.
Imagínate que cuando alguien decidiera detener el tiempo en algún momento de su vida, a su vez e irremediablemente, el momento del resto del mundo también se detuviera, sin posibilidad de hacer nada por evitarlo.
Imagínate que el tiempo se detuviera justo cuando tienes un orgasmo, mira qué alegría, jajaja..., o justo cuando estás partido de risa porque alguien te contó algo muy gracioso, qué divertido, ¿no? Pero, y si se detiene justo cuando te acabas de partir un brazo por culpa de una mala caída, qué dolor, ¿no?, o justo se detiene durante una pesadilla mientras estás durmiendo y resulta que tu vida se queda atrapada en una pesadilla eterna, qué miedo ¿no?, o justo cuando estás tumbada tomando el sol, y entonces una de dos: o qué aburrimiento, o qué insolación, ¿no?
Aunque a veces deseé detener el tiempo en algún momento de mi vida, en realidad creo que ni para lo bueno ni para lo malo me gustaría hacerlo.
Si ese instante coincidiera con un momento triste, doloroso, difícil, en definitiva, negativo, seguramente sería demasiado agónico tenerlo que vivir y revivir eternamente.
Y si coincidiera con un momento alegre, placentero, positivo, en definitiva, feliz, seguramente el vivir siempre el mismo momento feliz acabaría por perder buena parte de su encanto; aunque a priori pueda parecer absurdo, quizá acabaría por dejar de parecernos un momento feliz y pasaríamos a percibirlo hasta como un momento anodino, ya por aburrimiento, por haberlo vivido tantas veces.
Según esa teoría del desencanto para las cosas positivas, de la misma forma entonces, los momentos negativos, quizá en ver de ser demasiado agónicos, pasarían a ser también anodinos pues los habríamos sufrido tantas veces que ya ni nos afectarían.
Así que esto me lleva a pensar que si, realmente, un día el tiempo se detuviera, estuviéramos haciendo lo que estuviéramos haciendo, yo creo que lo que básicamente sucedería sería que nuestras vidas se convertirían en una eterna “anodinedad” (esta palabra fijo que no existe, jajaajja, pero no se me ocurre ahora mismo ningún sinónimo y seguro que me habéis entendido). Una vida (vida = momento detenido) aburrida, una vida sin pena ni gloria.
Así que mejor será dejarse de tanta hipótesis de “qué pasaría si...” porque, afortunadamente, es algo que es imposible que suceda y además, ni siquiera sé si me expliqué bien o acabé haciéndome un lío y montándome una paranoia surrealista en la cabeza. ¿Me la habrá provocado el aburrimiento...?
****
Inspirado en un post que Stella (http://stellaval.blogspot.com/2009/03/si-el-tiempo.html) publicó sobre el reloj del Big Ben, que dejaba de funcionar para limpiarlo y mejorarlo y le llevó a plantearse ¿qué pasaría si el tiempo se detuviera en el mundo?